Universidad para Líderes ha creado este blog como un foro para discutir temas relacionados con los pilares fundamentales en los que descansa la filosofía de nuestra universidad: (1) Biblia y teología contextual, (2) evangelización y discipulado, (3) liderazgo y (4) justicia social y denuncia profética.

 

Aunque el foro ha sido creado para los estudiantes de nuestra universidad, se espera que personas particulares participen en el mismo. Que aquellas personas que lo hagan, participen con reflexiones de altura y bien fundamentadas. Nuestro objetivo no es crear polémica sino ciencia y cada uno puede hacer aportes significativos que nos orienten a todos.

¿Deben los libros deuterocanónicos ser parte del canon del Antiguo Testamento?


Una persona educada en la tradición bíblica protestante tiene una sensación agridulce al momento de tratar con la literatura deuterocanónica, porque de facto y a priori, no se encuentra en el índice de su Biblia. Por lo regular no interactuamos con ella y de entrada ya se nos ha dicho que no tienen valor inspiracional, por lo que no nos genera curiosidad conocerla. Por lo menos hablo por mi experiencia. Y precisamente porque la desconocemos, es que tal vez no hemos podido rescatar su riqueza.


Las denominaciones protestantes y evangélicas, no reconocen la autoridad doctrinal, teológica y espiritual de estas obras, aunque pueden entender su utilidad histórica. Los libros deuterocanónicos, lejos de ser espurios e indignos como erróneamente nos enseñaron algunos maestros, que en las palabras del doctor Zaldívar - cargados de buenas intenciones, pero errados en el conocimiento – son libros de un extraordinario valor que se constituyeron en fuente primaria[1] del NT, como ya hemos sabido.


Un detalle interesante es saber ¿cómo los libros deuterocanónicos salieron de las biblias protestantes? La versión Reina Valera es posiblemente, la versión castellana más difundida y más amada por el protestantismo de habla castellana. Esta fue originalmente publicada en Basilea, Suiza en el año de 1569. Casiodoro de Reina, un exmonje sevillano convertido al protestantismo fue su autor. Esta traducción se compuso en tres partes: la introducción, el Antiguo Testamento, con los libros deuterocanónicos incluidos y el Nuevo Testamento. [2].


Por sobre doscientos cincuenta años, los libros deuterocanónicos fueron incluidos y circularon en la versión de la Biblia más querida por los protestantes. Fue en 1826 que la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera tomó la resolución de excluir todos los libros deuterocanónicos de sus ediciones.[3] La misma se debió a las presiones de política denominacional entre las organizaciones que aportaban económicamente para sostener a dicha sociedad. Fue en la versión de 1862 que la Reina Valera no incluyó libros deuterocanónicos[4].


Esta decisión, sin embargo, se ha visto revocada a partir del año 1968, cuando las Sociedades Bíblicas Unidas se comprometieron con una cooperación con Roma. Fruto de ello se dio la traducción llamada Dios habla hoy, o también Dios llega al hombre; para esta versión, en las ediciones de consumo católico, las Sociedades Bíblicas Unidas incluyeron los libros deuterocanónicos, quebrantando así una larga tradición de imprimir solo la palabra de Dios sin añadiduras[5]. Esta última nota habla elocuentemente de la postura de los editores del Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado al respecto.


He recurrido a contar un poco los azares dentro del protestantismo acerca de la exclusión de estos libros para que mi respuesta sea comprendida. Los libros que el Apóstol Pablo leyó, así como los apóstoles y la iglesia primitiva respectivamente, tuvieron esta colección de libros. La declaración del apóstol Pablo, “toda la escritura es inspirada por Dios” en la segunda epístola a Timoteo, incluyó aquella colección de libros. Hubo también muchos otros que circularon por las manos de muchas congregaciones y hasta fueron grandemente atesorados como: El Pastor de Hermas, Las cartas de Ignacio, El martirio de Policarpo, entre muchos otros, pero los mismos no alcanzaron ser canonizados por la determinación conciliar de los Padres de la Iglesia y por la Iglesia misma en sínodos y concilios. Sin embargo, esto mismo no ocurrió con los deuterocanónicos, como hemos visto.


Estudiando las fuentes que dieron origen al Nuevo Testamento, nos damos cuenta que esta literatura deuterocanónica influyó a los redactores neotestamentarios como fuente primaria. Por lo tanto, debemos señalar que estos libros podrían estar en el canon protestante por el uso, circulación y la influencia que ejercieron en los redactores del texto bíblico.


¿Qué piensa Ud.? Argumente su respuesta de la misma forma que lo hizo el autor de este artículo.

[1] Zaldívar, Raúl. Fuentes que dieron origen al Nuevo Testamento. Edit. Clie. Viladecavalls. España, 2021, pp. 60. [2]Comfort Philip W (ed) & Serrano Rafael A, El Origen de la Biblia (USA: Tyndale House Publishers, 2008) 351. [3] Vila Samuel & Escuain, Santiago, Nuevo diccionario bíblico ilustrado. (Barcelona: CLIE, 1985) 67. [4] Comfort Philip W (ed) & Serrano Rafael A. Op. cit. p. 355. [5] Vila Samuel & Escuain, Santiago, Op. cit. p. 67.

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